Respuesta corta

Compara aparatos equivalentes en capacidad y función. Calcula el coste de compra más el consumo durante el mismo número de años, mantenimiento y consumibles; después resta cualquier valor residual. La opción más eficiente no siempre amortiza una diferencia de precio elevada.

La fórmula

Coste total = compra + energía + agua + mantenimiento + consumibles − valor residual

Ejemplo con cifras

El aparato A cuesta 500 € y consume 180 kWh/año; el B cuesta 650 € y consume 120 kWh/año. A 0,20 €/kWh, B ahorra 12 € al año y necesitaría 12,5 años para recuperar los 150 € adicionales, sin contar mantenimiento ni cambios de tarifa.

Escenarios de referencia

Sobrecoste inicialAhorro a compararA 0,20 €/kWh
Diferencia de compra: 100 €Ahorro: 100 kWh/añoRetorno: 5 años
Diferencia de compra: 150 €Ahorro: 60 kWh/añoRetorno: 12,5 años
Diferencia de compra: 300 €Ahorro: 75 kWh/añoRetorno: 20 años

Retorno simple sin financiación, mantenimiento ni variaciones del precio de la energía. Comprueba que la vida útil esperada permita recuperar la diferencia.

Paso 1: iguala la función

Compara capacidad, dimensiones, prestaciones necesarias y programa de referencia. Un frigorífico de 300 litros y otro de 450 litros no son alternativas equivalentes. Tampoco lo son dos secadoras si una no admite la carga habitual de la vivienda.

Consulta la etiqueta y la ficha en EPREL cuando corresponda. Usa kWh/año o kWh/100 ciclos según la categoría y convierte tu frecuencia real de uso.

Paso 2: calcula varios escenarios

Prueba un escenario conservador, uno central y otro intensivo para horas, ciclos, precio de energía y vida útil. Si una decisión solo resulta rentable con el supuesto más optimista, el margen de seguridad es pequeño.

Incluye filtros, bolsas, detergentes específicos, agua, reparaciones previsibles y financiación. Valora por separado ruido, tiempo, comodidad y reparabilidad: son beneficios reales, pero no deben disfrazarse como ahorro eléctrico.

Paso 3: decide también cuándo no comprar

Si el aparato actual funciona correctamente y la amortización supera ampliamente la vida útil esperada del nuevo, mantenerlo puede ser la decisión económica. Cambiar sí puede ser prioritario cuando existe una avería, riesgo, mal funcionamiento o una necesidad que el equipo actual ya no cubre.

Qué puede cambiar el resultado

No compares clases energéticas sin igualar tamaño y capacidad.

No conviertas la garantía en una estimación automática de vida útil.

Actualiza precios y consumos cuando cambie el modelo o la tarifa.

Haz tu propio cálculo

Fuentes

Comisión Europea: entender la etiqueta energéticaComisión Europea: consulta y comparación en EPRELIDAE: etiquetado energético y ecodiseño

Este contenido es informativo. Los ejemplos y criterios editoriales muestran sus supuestos; no afirmamos haber probado productos en esta página.